Lo que empezó como la visión de un arquitecto en 1969 se convirtió en un legado familiar que atraviesa décadas, crisis, países y generaciones.
Jorge Clariá construyó durante décadas una reputación basada en tres cosas simples: escuchar a cada cliente, no cortar caminos en la calidad, y entender que una casa es mucho más que un edificio.
Hoy Ignacio, Santiago y Francisco llevan ese mismo espíritu a cada proyecto nuevo. Con sus propias ideas, su propia mirada, pero con la misma ética que los vio crecer entre planos y obras.
Cada punto, un capítulo de la familia Clariá.
Jorge Clariá funda el estudio en Buenos Aires. Los primeros proyectos son viviendas unifamiliares en la Capital y el conurbano norte.
El estudio crece con el auge de los barrios privados del GBA. Nordelta, Pilar y Escobar se convierten en el escenario de sus obras más emblemáticas.
Ignacio y Santiago Clariá se suman al estudio. La segunda generación trae nuevas visiones manteniendo la identidad de siempre.
Santiago abre un estudio en Ses Salines, Mallorca. El estudio trasciende fronteras y lleva la arquitectura de autor al Mediterráneo.
Francisco Cendoya se incorpora al estudio. Tres generaciones, una sola manera de trabajar.
Fundó el estudio en 1969. Con más de 50 años de trayectoria, definió los valores y el carácter del estudio que sus hijos y nieto continúan hoy.
Combina la exigencia heredada con una mirada contemporánea sobre el diseño y la dirección de obra.
Lidera el estudio junto a Ignacio y representa al estudio en Mallorca, donde dirige una agenda activa de proyectos es. La misma exigencia del GBA, aplicada al Mediterráneo.
Nieto de Jorge. Aporta una sensibilidad fresca al diseño manteniendo el rigor técnico y la cercanía con cada cliente.